no hagas juicios grandes desde un día químicamente raro

Hay días en que la mente lee todo torcido. Dormiste mal, comiste poco, te moviste menos, te faltó luz, o traes el sistema nervioso saturado. Eso alcanza para deformar la lectura del mundo.

En esos días, la jugada correcta es más pequeña. Agua. Caminar. Comer algo. Una tarea obvia. Ninguna gran conclusión sobre tu vida mientras el instrumento está desafinado.

Algunos estados de ánimo traen señal. Otros sólo pasan por el cuerpo. La sabiduría está en no coronar cada estado pasajero como verdad.